También llamada máquina de matar hormigas fue un elemento muy utilizado por los colonosrurales de la zona durante el siglo pasado para combatir a la hormiga negra o podadora (Acromirmex sp.)

El curioso e ingenioso aparato, de 77 cm de alto, 60 cm de largo y 44 cm de ancho, se componía de una pequeña fragua manual de molinete para insuflar aire unido a un recipiente vertical donde se colocaba el veneno. Todo era soportado por un trípode de hierro.
En el fondo de dicho recipiente se colocaba carbón encendido y en una pequeña plataforma superior, se ponía, principalmente, arsénico. Al calentarse, éste liberaba gases muy venenosos que eran impulsados hacia una boca de salida, la cual estaba conectada a una manguera que se introducía en el hormiguero que se deseaba eliminar.
La alta toxicidad del arsénico combinada con los gases del carbón producía la mortandad de los insectos pero implicaba, además, un riesgo para quien manipulaba el objeto.
Donación: Nelson Parisia