Las letras T y C en lo alto del frente del escenario simbolizan e identifican tanto al Teatro Cervantes como al Club Trebolense.
Pareciera premonitorio el hecho de que la vida institucional tuviera continuidad entre una entidad y otra.
Cuando se ingresa a la sala del Teatro Cervantes resaltan, entrelazadas en el arco aplanado que corona la boca del escenario las letras T y C.
Originalmente eran las iniciales que identificaban al lugar. Luego, cuando cambió de dueño, las del Club Trebolense, su nuevo propietario.
En 1992, tras la incorporación de la sala al patrimonio municipal, las letras del monograma recuperaron su significado original.
Esta perdurabilidad también se refleja en el destino con el que fue construido el lugar, al principio como sala social de la extinguida Asociación Española; luego, ya remodelada, como sala de espectáculos que también incluyeron la proyección cinematográfica, y con sus últimas adaptaciones, como parte de la Casa de la Historia y la Cultura del Bicentenario, en ámbito de las más variadas expresiones del arte y el funcionamiento de talleres de disciplinas tan diversas como música y canto, dibujo, teatro, comedia musical y hasta ajedrez.
El teatro es además el lugar que alberga las actividades del Coro Municipal y ha sido escenario de actos patrióticos, bailes populares, peñas folklóricas, desfiles de modas, presentaciones gimnásticas, fiestas de graduación, presentaciones de libros y un sinnúmero de actividades generadas por la propia comunidad, que requiere sus instalaciones.
A lo largo de su historia, el teatro vio pasar por su escenario a las figuras sobresalientes de los más disímiles géneros musicales, a actores y compañías teatrales de renombre, a cantantes líricos y orquestas sinfónicas, espectáculos de magia y de variedades, muestras de las más diversas, ferias de libros, conferencias, reconocimientos y homenajes.
En el palco superior fue inaugurado en los últimos años el Café Literario Don Quijote, lugar de coloquios y de consulta con una nutrida biblioteca, al que se accede por la misma escalera que permite subir a la sala auditorio de la Casa del Bicentenario.
Y toda esta oferta está puesta al servicio de una comunidad que sigue creciendo y enriqueciéndose en plano cultural y otras manifestaciones del espíritu.
