A través de gestiones realizadas por Esteban Mario De Lorenzi con Belkys Ñáñez, de Carlos Pellegrini, se pudo rescatar este armonio, que data de principios del siglo pasado y perteneció a una familia de El Trébol.
Según su nieto Luis Boasso, su abuelo Lorenzo era muy aficionado a la música y como devoto católico, igual que su esposa, participaba de actividades de la iglesia local. Cantaba en el coro como barítono y formaba parte del grupo de hombres colaboradores de la parroquia San Lorenzo Mártir que generalmente se reunía en su casa para de planificar esas actividades.
Esta cercanía le hizo forjar una gran amistad con el cura párroco Joaquín García de la Vega, quien lo interesó en la compra del armonio que aquí se exhibe.
Con el tiempo, cada hijo de Lorenzo se fue independizando y uno de ellos, Pedro, llevó el armonio a su casa.
En la década de 1940 Pedro, con su familia, se trasladó a Carlos Pellegrini para ocuparse del campo que había heredado su esposa y la mudanza incluyó el armonio.
Allí quedó, y ya sin uso, una de sus nietas, Belkys Náñez, lo donó a la Municipalidad de El Trébol.
