La pequeña colectividad española aunque grande en voluntad, venciendo dificultades en los primeros tiempos y portadora de valores artísticos, legó al pueblo de El Trébol una sala dotada de las condiciones técnicas adecuadas para desarrollar cualquier producción escénica: nuestro TEATRO CERVANTES.
Junto con la Sociedad Italiana Estrella de Italia, decana de las instituciones locales, la Asociación Española constituyó uno de los más importantes centros de actividad social en las primeras décadas del siglo XX.
Entre las primeras necesidades de los miembros de aquellas colectividades de inmigrantes, aparte de apoyarse mutuamente en sus emprendimientos, educar a sus hijos y atender la salud de sus familias, estuvo la de mantener las tradiciones de sus naciones de origen y sobre todo desarrollar cultura en un escenario de amalgamas entre gentes de distintas procedencias y nativos de la tierra, criollos herederos del primer mestizaje entre los conquistadores españoles y los aborígenes americanos.
La colectividad española hizo su parte en El Trébol, dejándonos, entre otras cosas, el valioso legado del Teatro Cervantes y el recuerdo de las romerías que organizaban para el 12 de octubre.
Fundada el 7 de julio de 1901, la Asociación Española, que tuvo como primer presidente a José Buattas, compró el terreno donde levantaría su salón social en 1905.
Por entonces el solar estaba en un espacio descampado del centro urbano, entre el loteo El Trébol que se extendía desde la calle Río Negro hacia el sur, y el loteo del Pueblo Tais, que comenzaba en la calle Elisa Damiano para desplegarse hacia el nordeste.
Ese descampado había sido adquirido por Victorio De Lorenzi y Marcos de la Torre, acaudalados comerciantes de la localidad, que en 1912 consiguieron la aprobación del gobierno provincial para que se lo reconociera como “Primera Ampliación” del pueblo El Trébol cuando ya había vendido varios lotes, entre ellos el destinado a lo que luego fue el Teatro Cervantes.