Busto «Emilia Bertolé»

Inaugurado el 25 de Julio de  1987 en Homenaje a la artista nacida en El Trébol, en el 38º aniversario de su fallecimiento.

La obra  fue realizada por el escultor rosarino Domingo Polichiso encomendado por el médico cañadense Arnaldo Mignone.

El busto está ubicado en el ángulo noroeste de la plaza, donde comienza la calle que en su nombre recuerda a la artista.

 

Emilia Isabel Bertolé

(El Trébol, Santa Fe, 21 de junio de 1896, – Rosario, 25 de julio de 1949)

Collage realizado por el «El Ciudadano»

Tercera hija  de Francisco Bertolé y Rita Gilli. Sus hermanos  Miguel Ángel,  Cora y Lorenzo que falleció a los 15 años. Bautizada por el Padre Dimas Mateos con el padrinazgo de Flaminio Miotti y Ana Bertolé. Su hogar natal fue una casa que ya no existe ubicada en J.F. Seguí y Santa Fe, a pocos metros de donde se hallaba la iglesia vieja.

Niña aún, se trasladó la familia a Máximo Paz y allí comenzó Emila la escuela primaria, que continuó después en el Colegio Nuestra Señora del Huerto en Rosario.

Fue retratista, poeta y artista destacada, con gran talento y creatividad.  Es un símbolo para la cultura de nuestro país y para El Trébol.

A los 18 años  dejó la provincia y se fue a Buenos Aires. Allí, formó parte del grupo Anaconda, liderado por Horacio Quiroga. Fue amiga de Alfonsina Storni y Alfredo Bufano.

Su arte representa el poderoso embate de una mujer que vivió vinculada a un mundo de hombres. Su vida transcurrió en el taller, frecuentando colegas, debatiendo sobre estética y siendo parte indiscutible de la bohemia de Buenos Aires.

Fue admirada como pintora, pero además, por la sensualidad de sus manos, su dulzura y su impactante belleza.

La obra de Bertolé fue publicada por la Editorial Municipal de Rosario.

La relación con su familia fue una huella indeleble. Emilia se transformó con su trabajo, casi en su único sostén. Sus frecuentes viajes y mudanzas, su lucha constante para superar innumerables apremios económicos, marcaron su existencia.

Atrapada entre sueños y obligaciones, consideraba que su obra no estaba a la altura de su capacidad. Deseaba que fuese diferente, más decidida y vigorosa. Pero jamás detuvo la búsqueda de nuevos horizontes.

El Museo Municipal de nuestra ciudad cuenta con obras de la artista, como así también material fotográfico y documentos.

Espejo en sombra es el título de su libro de poesías del que tomamos la siguiente:

Cansancio

La ciudad, amigos, me clavó sus garras
Y así soy ahora / de turbia y extraña.
Tornáronse crueles / mis pupilas claras
Y amarga se hizo / mi boca rosada / que solo sabía
Compasiva y buena / de dulces palabras.
Ocultan mis manos / bajo el guante tibio
de piel perfumada / las uñas agudas
cual finos puñales / como una amenaza.
Y tras la sonrisa / -sonrisa brillante, perfecta, mundana
bosteza el profundo / cansancio de mi alma.

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