
Mario Amurri, escultor de nuestra ciudad, da vida a la naturaleza muerta. En esta oportunidad, en el año 2012, trabajó con la madera de un fresno, creando a través del “Duende” la magia de esos mundos que habitan en nuestra imaginación, haciendo del espacio del cantero que está sobre calle Juan Francisco Seguí una puerta maravillosa que nos puede conducir a escenas llenas de color.
Mario Amurri
Escultor y Vitralista. Oriundo de nuestra ciudad nació en el año 1962. A los 22 años y descubriendo sus virtudes en el modelado de arcilla incursiona en el arte de la escultura.
Realizó talleres con grandes escultores de la ciudad de Rosario, siendo Domingo Policichio uno de sus maestros. Con el trascurrir de los años su gran pasión se encaminó hacia la figura humana y la construcción de monumentos, donde el cemento es su material preferido.
La continua búsqueda de perfeccionamiento y el realismo en la figura humana contribuyeron para que el artista pueda volcar todos sus sentimientos y emociones en sus esculturas.

Respecto a los monumentos, su experiencia de más de 15 años le ha permitido resolver el problema de la figura humana en el contexto de los elementos geométricos buscando un total arquitectónico en el conjunto de la obra.
Entre sus proyectos, el más ambicioso de todos es el de mostrar todas sus obras en salas y museos. A partir del año 2002 su anhelo más grande empezó a concretarse: su trabajo fue apreciado por quienes aman el arte a partir de sus muestras en salas y museos de todo el país.
Producciones:
Monumentos, bustos, obras de arte, regalos empresariales, esculturas en hierro, vitrales, entre otras.